De la Fuente creció en Haro, en la región vinícola de La Rioja, sede de la Batalla del Vino, la batalla anual del vino donde miles se visten de blanco y se bañan unos a otros en vino tinto.
Después de retirarse como jugador en 1994, pasó 15 años desempeñando diferentes funciones en una sucesión de diferentes clubes, incluida la dirección en las ligas inferiores españolas, funciones juveniles y puestos de entrenador asistente.
Fue despedido como entrenador del Deportivo Alavés de segunda división, donde había terminado su carrera como jugador, en 2011 y pasó los siguientes 18 meses sin trabajo y rápidamente alejándose del fútbol.
Su historia con la federación comenzó con un acto de fe cuando vio un anuncio en el periódico para ser entrenador juvenil de la federación española.
Llamó al ex seleccionador español Iñaki Sáez, quien le dijo a la FA que De la Fuente era el hombre ideal. El contrato era por tres meses, para llevar a la selección española sub-19 al Europeo de Lituania.
Perdió ante Francia en semifinales pero hizo lo suficiente para conseguir un contrato. Luego llevó a Rodri, Unai Simón y Mikel Merino a la siguiente Eurocopa sub-19 y la ganó, y las cosas siguieron así a partir de ahí.
De la Fuente llegó como técnico de la selección española en 2022, habiendo entrenado a la mayor parte de esta plantilla desde la adolescencia, pasando por la categoría sub-19, sub-21 y olímpica, ganando títulos en el camino.
Conoce a Dani Olmo, Martín Zubimendi, Pedri, Mikel Oyarzabal y Marc Cucurella -y a sus familias- desde hace una década.
¿Su método? Cultivar una cultura de respeto por los rivales, por el proceso y predicar la paciencia y la tranquilidad.
Su obra y su vida se basan en el sacrificio, la humildad y la responsabilidad colectiva: valores deportivos que replican los religiosos.
Se muestra en los pequeños gestos. Media hora antes de la final de la Eurocopa 2024, con el estadio lleno, estaba hablando por teléfono para comprobar que su familia había llegado sana y salva.
Se volvió a demostrar cuando, en esta Copa del Mundo, De la Fuente, de 65 años, abrazó colectivamente al fotógrafo de la federación con el equipo después de enterarse, a mitad del partido, de que la madre del hombre había muerto.
También se demostró, de manera más dolorosa, antes de la semifinal contra Francia, cuando una pregunta sobre su propio hermano, que murió hace tres años, lo rompió visiblemente en la conferencia de prensa previa al partido.
La familia, para De la Fuente, es lo realmente importante, la base de todo lo que le rodea. Su hijo, Alberto, es miembro del cuerpo técnico de España.








