Sus clientes lo han apodado «Kouamé», un nombre muy extendido en Costa de Marfil, porque vende, el mejor attiéké de la zona. En su tienda de Oulfa, un distrito popular en las puertas de Casablanca, Youssef Lazouzi ofrece una pieza de Abidjan: Bags of Cassava Semolina en 18 Dirhams (1.70 euros), arroz perfumado … hace poco más de un año, estos treinta marroquíes tenían una apuesta sobre cosméticos orgánicos. Sin éxito. «Me adapté a mis nuevos clientesél dice. Hoy está en la mayoría sub -saharan. »»
En el otro extremo del vecindario, Youssef Nasser, de 42 años, un libro de bicicletas, como todos los días, sus veinte kilos de lata y «Pimientos africanos que arrebatan» A restauradores itinerantes y bouis-bouis senegaleses o nigerianos, donde puedes ver una foto del rey. Hace unos años, este hombre de Fluet vendía pan. Cambió su trabajo y ahora gana 3.000 dirhams (284 euros) por mes, el equivalente al salario mínimo en Marruecos.
«Me gustan estos extraños, no puedo estropear [critiquer] los sub -saharianos «se resbala también usando un verbo típico de África occidental: « Tengo un hermano en Francia, otro en España, no quiero que los tratemos mal. Los subsaharianos merecen una oportunidad en Marruecos. Buscan salir de él, deben ser apoyados. »»
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