Venezuela ha dicho que ha llevado a cabo su mayor liberación de presos políticos este año, afirmando haber liberado a 99 personas detenidas por participar en protestas después de las elecciones de 2024, que se cree que fueron robadas por el dictador Nicolás Maduro, mientras se encuentra bajo una creciente presión militar de Estados Unidos.
Organizaciones de la sociedad civil han tratado la noticia con cautela y han subrayado que las liberaciones fueron insuficientes, señalando que al menos 900 presos políticos permanecen en el país.
El régimen de Maduro se niega a reconocer la existencia de presos políticos y afirmó haber liberado, en las primeras horas del día de Navidad, a 99 “ciudadanos que fueron privados de su libertad por su participación en actos de violencia e incitación al odio tras el proceso electoral del 28 de julio de 2024”.
Enmarcó la medida como una expresión de su supuesto compromiso con la “paz” y su “respeto irrestricto a los derechos humanos”, en un momento en que el país enfrenta lo que describió como un “asedio imperialista y agresión multilateral” por parte de Estados Unidos.
Más allá del despliegue de unos 15.000 soldados y una enorme flota naval frente a las costas de Venezuela, Estados Unidos ha intensificado la presión en las últimas semanas con un “bloqueo total” de los petroleros sancionados que entran y salen del país, la incautación de dos buques y la persecución de un tercero, y ataques aéreos contra barcos que han matado a 105 personas en el Caribe y el Pacífico.
La liberación de prisioneros se produjo tras un período de escalada de la represión interna, durante el cual la oposición prácticamente no tiene figuras prominentes libres o aún en el país; la líder de la oposición María Corina Machado, por ejemplo, se encuentra temporalmente en el exilio después de viajar a Noruega para recibir su premio Nobel de la paz.
Sólo en las últimas semanas fueron detenidos un politólogo, un activista y dirigentes sindicales, mientras que la semana pasada Gabriel José Rodríguez Méndez, de 17 años, se convirtió en el primer adolescente condenado por “terrorismo”, sentenciado a 10 años de prisión por participar en protestas postelectorales.
Las manifestaciones estallaron en todo el país después de que Maduro –respaldado por instituciones electorales y estatales bajo su control– se declarara ganador, a pesar de que la oposición presentó pruebas de que su candidato, el diplomático retirado Edmundo González Urrutia, había prevalecido. Actualmente vive exiliado en España.
Hasta donde se sabe, entre los 99 presuntamente liberados, entre los 99 presuntamente liberados, no figuran destacados personajes de la oposición que habían sido detenidos, ni Méndez, de 17 años, grupo en el que sí se incluyen al menos otros tres adolescentes.
“El carácter selectivo y discrecional de estas liberaciones confirma que la privación de libertad ha sido utilizada como instrumento de persecución política”, afirmó la ONG Justicia, Encuentro y Perdón en un comunicado.
La ONG reconoció el «impacto positivo» de la medida en la vida de los liberados, pero dijo que era «claramente insuficiente» dado que aún quedan cientos de presos políticos, con estimaciones que oscilan entre 900 y 1.000.
El Comité por la Libertad de los Luchadores Sociales y los Presos Políticos dijo que la mayoría de los liberados permanecerían en libertad “condicional”, sujetos a medidas cautelares como prohibiciones de viajar, comparecencias periódicas ante los tribunales y restricciones para hablar con los medios de comunicación sobre sus casos.
El comité y otros grupos también dijeron que aún no habían verificado de forma independiente que el número de personas liberadas fuera 99, lo que sugiere que podría haber sido menor.







