AJ Dybantsa en BYU y Cameron Boozer en Duke no sólo son geniales para los jugadores de primer año. Son dos de los mejores jugadores del país y punto. Con ambos equipos con 14-1, la conversación ha pasado del potencial al impacto.

AJ Dybantsa está cambiando la forma en que la gente ve BYU

AJ Dybantsa ha convertido a BYU en una televisión imprescindible. Desde las primeras semanas de la temporada, quedó claro que este no iba a ser un año de ajuste lento. Anota fácilmente, hace lecturas inteligentes y nunca parece apresurado.

Tiene un promedio de poco más de 23 puntos por partido y dispara cerca del 60 por ciento desde la cancha. Esa combinación es rara, especialmente para un estudiante de primer año que ve equipos dobles todas las noches. Lo que más destaca es lo tranquilo que se ve. Ya sea una volcada de contraataque o una canasta difícil al final del reloj de lanzamiento, el momento nunca parece demasiado grande.

Para los BYU Cougars, eso ha sido todo. Con marca de 14-1 y manteniéndose firme al principio del juego de los 12 grandes, BYU se apoya en Dybantsa no solo para anotar, sino también para calmar al equipo cuando los juegos se ponen difíciles. BYU está en un gran juego de rivalidad el sábado contra Utah.

Cameron Boozer ha sido la roca de Duke durante toda la temporada

Cameron Boozer ha tomado un camino diferente, pero el resultado es igual de impresionante. Noche tras noche, aparece y produce. Los fanáticos de Duke saben lo que obtendrán y esa confiabilidad es importante.

Boozer lidera el país en anotaciones con poco más de 23 puntos por partido, y también es uno de los mejores reboteadores de primer año del país. Ya ha acumulado múltiples dobles dobles y no ha tenido una mala noche. Incluso cuando Duke tiene dificultades ofensivas, Boozer encuentra maneras de anotar alrededor del aro o corregir errores.

Para los Duke Blue Devils, su consistencia ha sido la columna vertebral de un inicio de 14-1. En los grandes momentos, la pelota encuentra a Boozer y, en la mayoría de los casos, sucede algo bueno. Los Blue Devils recibirán a SMU el domingo.

Mismos números, diferentes estilos

En la hoja de estadísticas, estos dos parecen casi idénticos. Ambos promedian más de 23 puntos. Ambos juegan intensos minutos. Ambas son razones clave por las que sus equipos siguen ganando.

La diferencia está en cómo llegan allí. Dybantsa se nutre de la eficiencia y el flujo. Anota sin forzar y mantiene involucrados a sus compañeros. Boozer juega con fuerza y ​​presencia. Ataca los desajustes, controla el cristal y desgasta a los equipos durante 40 minutos.

Ningún estilo es mejor. Simplemente son diferentes y eso es lo que hace que la comparación sea divertida.

Ganar ha aumentado las apuestas

Si cualquiera de los equipos rondara los .500, esta sería una historia divertida. En cambio, tanto BYU como Duke son contendientes nacionales. Cada partido importante añade presión y cada actuación se magnifica.

Los juegos de conferencia sólo harán las cosas más difíciles. Las defensas intervendrán aún más. Los juegos fuera de casa pondrán a prueba la compostura. La forma en que cada estudiante de primer año maneje esos momentos determinará no solo las carreras de premios, sino también hasta dónde pueden llegar sus equipos en marzo.

Un debate que no va a desaparecer

En este momento, no hay ninguna respuesta incorrecta. Algunos fanáticos se inclinarán por la eficiencia y el impacto de Dybantsa en un programa en ascenso de BYU. Otros se pondrán del lado de la consistencia y el liderazgo de Boozer en Duke.

Esa es la belleza de esto. Este no es un debate sobre quién podría ser grande algún día. Se trata de quién es mejor en este momento, y a la temporada aún le queda un largo camino por recorrer.



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