La advertencia del inversionista multimillonario Ray Dalio sobre el dólar volverá a llamar la atención en 2026. En una entrevista con NBC el año pasado, Dalio advirtió que el dominio del dólar como moneda de reserva mundial no está garantizado para siempre. Describió la situación como una posible “ruptura del orden monetario” impulsada por la creciente deuda, el aumento de los aranceles y decisiones políticas que podrían pesar sobre el crecimiento a largo plazo de Estados Unidos.
Dalio sugirió que el poder económico mundial podría comenzar a cambiar ya en 2026, lo que desencadenaría un realineamiento geopolítico gradual que podría afectar al dólar. Desde entonces, las tensiones comerciales no han hecho más que intensificarse. Las disputas arancelarias siguen sin resolverse, e incluso regiones tradicionalmente estables, como los países nórdicos, se han visto arrastradas a la contienda, con nuevos aranceles del 10% vinculados a la actual disputa sobre Groenlandia.
«El dólar puede perder su estatus de moneda de reserva» dijo Dalio durante la entrevista, señalando los cambios que ya están en marcha en los mercados globales. Señaló que los precios de las materias primas están subiendo mientras que los bancos centrales acumulan cada vez más oro y reducen su dependencia del dólar estadounidense. Los recientes movimientos del mercado parecen reflejar esa tendencia. Los precios del gas natural en Estados Unidos aumentaron bruscamente en una sola sesión, el mayor aumento diario en más de un año, mientras que el oro y la plata continuaron su ascenso constante.
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La confianza en las grietas del USD

Estos acontecimientos ponen de relieve una creciente pérdida de confianza en el dólar, gran parte de la cual los críticos achacan a las decisiones políticas agresivas de la Casa Blanca. Las guerras comerciales y las estrategias con altos aranceles han perturbado las cadenas de suministro y han inquietado tanto a aliados como a rivales. Los países del mundo desarrollado y en desarrollo se están preparando para nuevas restricciones comerciales, ajustando sus estrategias económicas para limitar los daños potenciales.
Lo que es particularmente sorprendente es la rapidez con la que han cambiado las relaciones. Los aliados de larga data se han encontrado a la defensiva, mientras que las tensiones diplomáticas se han profundizado. En este entorno, muchas naciones ven la reducción de su dependencia del dólar como una forma de autoprotección económica más que como una declaración política.
Dalio advirtió que Estados Unidos corre el riesgo de dañar su propia posición al, como él dijo, “tirando piedras al sistema de producción”. Tales perturbaciones, argumentó, podrían debilitar la posición global de Estados Unidos en un momento en que China se está posicionando activamente para llenar cualquier vacío de liderazgo. Desde que Donald Trump regresó al poder, el dólar ha seguido bajo presión, cayendo cerca del 10% durante el año pasado, una medida que no ha hecho más que intensificar el debate en torno a la desdolarización y el futuro del orden financiero global.







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