En los últimos años, la Defensoría del Pueblo ha venido documentando, caso a caso, las dinámicas del acoso sexual en contextos de poder, un fenómeno que sigue encontrando espacios para reproducirse incluso dentro de estructuras formales.
A través de su mecanismo especializado de denuncia, la jefa de la entidad, Iris Marín, señaló que la defensoría no solo ha acompañado a víctimas, sino que ha identificado patrones que revelan fallas estructurales en el acceso a la justicia y en la protección efectiva de quienes deciden hablar.
No es hora de callar Foto:Archivo ELTIEMPO
La Defensoría hace seguimiento a este tipo de casos, ¿cuáles son las cifras y cuál es la que más le preocupa?
La Defensoría del Pueblo, a través del Mecanismo de Denuncia de Acoso Sexual en Contextos de Poder, hace seguimiento permanente a estos casos desde un abordaje psicojurídico. Desde su creación ha acompañado 24 casos, lo que ha permitido dimensionar la magnitud de la vulneración de derechos e identificar patrones de abuso de poder, represalias, afectaciones a la salud mental y desconfianza frente a la respuesta institucional. El 59 % de los casos enfrentan barreras en el acceso a la justicia. El 41 % de las víctimas deciden no denunciar. El 40 % ha sufrido represalias laborales y el 55 % presenta afectaciones en su salud mental. Lo que más preocupa es lo que las cifran revelan: las violencias no están siendo contenidas por las instituciones y encuentran en ellas condiciones que permiten su persistencia. En muchos casos, las entidades se limitan a describir rutas o competencias, sin evidenciar su activación efectiva ni el impacto real de las medidas adoptadas.
En Colombia cada día se reportan 46 casos de violencia sexual contra menores de edad. Foto:Mauricio León. Archivo EL TIEMPO
¿Qué protección se activa cuando una mujer denuncia acoso?
Desde la Defensoría del Pueblo se brinda un acompañamiento integral que incluye atención psicosocial, orientación jurídica, gestión ante autoridades competentes, seguimiento continuo del caso y, cuando es necesario, se le asigna la representación judicial de víctimas o defensa técnica. Esta última en situaciones en las que, como forma de represalia, se interponen acciones en su contra, como denuncias por injuria o calumnia. Asimismo, la Defensoría exige a las entidades la adopción de medidas como la protección frente al agresor, garantías de no represalia, prevención de escenarios revictimizantes.
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¿Cuál es la caracterización de los agresores?
Los agresores suelen ubicarse en posiciones de poder o superioridad, ya sea jerárquica, laboral, académica, política, económica, mediática, simbólica o espiritual. Ese poder se traduce en la capacidad de incidir en la estabilidad laboral, académica o personal de las víctimas, condicionar oportunidades, controlar entornos y, en muchos casos, influir directa o indirectamente en la respuesta institucional; y se acompañan de mecanismos de presión, intimidación, manipulación o coacción.
Redacción Justicia








