El Sevilla FC ha pasado una Navidad tranquila. Aunque perdiese en el último partido de 2025, en esa visita al Santiago Bernabéu que acabó como casi siempre con polémica y derrota, los 20 puntos acumulados en las 17 primeras jornadas dejaron a los de Matías Almeyda en una cómoda décima posición. Un lugar tranquilo desde el que recargar las pilas, sobre todo tras haber recuperado las buenas sensaciones tras la derrota en el derbi, y con un claro propósito de mejorar el rendimiento en el Ramón Sánchez-Pizjuánuno de los grandes lastres del pasado año.

Recuperar ese fortín se convierte en uno de los primeros objetivos de 2026 para el equipo sevillista. Tres de los cuatro partidos del mes de enero tendrán como escenario el coliseo de Nervión, lo que se vislumbra como una oportunidad para dar ese salto hacia delante tanto para espantar cualquier atisbo de problema como también para ilusionarse con la segunda parte de la temporada. El primero de estos encuentros es, además, ante el colista Levante, que, aunque estrena nuevo entrenador con el portugués Luís Castrose antoja como una víctima propicia para que los de Almeyda confirmen esas buenas sensaciones que ya dejaron en la última victoria casera ante el Oviedo.

Comenzar el año sumando tres puntos supondría un subidón anímico para el Sevilla. Colocarse con 23 puntos a falta de un partido para finalizar la primera vuelta, que también se disputará en el Sánchez-Pizjuán ante un Celta que sí parece más fiero que el equipo granota. Sin confianzas, que tampoco está el Sevilla para mirar por encima de nadie, pero sí con esa predisposición de seguir mostrando esa mejoría experimentada en los últimos encuentroscuando este Sevilla se ha reencontrado con esa mejor versión que llegó a disparar las expectativas en el arranque liguero.

Ese crecimiento del equipo ha llegado con el regreso a la defensa de cinco. Si el espíritu de Almeyda lo llevó a cambiar el esquema, también ayudado por aquella goleada al Barcelona, el argentino ha recuperado ese esquema donde su equipo parece sentirse más cómodo. Más arropado en la zaga con un elemento más por dentro aunque la baja de última hora de César Azpilicueta trastocase sus planes. La ausencia del defensa se une a la de Alfón. El extremo también sufre una lesión muscular que le deja fuera para el inicio del 2026. Almeyda no podrá contar tampoco con Suazo y Vargasque siguen con sus respectivos procesos de recuperación. marca está suspendido por su expulsión en el Santiago Bernabéu mientras que Ejuke y Akor Adams se encuentran con la selección de Nigeria en la Copa África.

  • Sevilla FC
    Vlachodimos; Juanlu, Carmona, Gudelj, Kike Salas, Oso; Mendy, Sow, Agoumé; Alexis e Isaac Romero.
  • Levante UD
    Ryan; Toljan, Moreno, Dela, Pampín; Arriaga, Tunde, Vencedor, Carlos Álvarez, Pablo Martínez; e Iván Romero.
  • Árbitro
    Galech Azpeteguía (C. Navarro).
  • Estadio
    Ramón Sánchez-Pizjuán (14:00, Movistar / DAZN).

Precisamente, los mayores problemas para Almeyda llegan en la zona ofensiva. Si el entrenador ya reclamó la llegada de un refuerzo para el ataque sabiendo que Akor Adams se marcharía a la Copa África, el mismo no puede llegar hasta que no se produzca alguna salida del plantel, a lo que se añade el estado físico de Isaac Romeroque volvió a ejercitarse ayer tras ese proceso febril que lo dejó K.O. para empezar el año. Las sensaciones del lebrijano marcarán su participación junto a Alexis Sánchez en la vanguardia sevillista, con Peque como alternativa, aunque también se hará necesario la ayuda de esa segunda línea con jugadores como Sow, Agoumé o el propio Juanlu.

El estreno de Luís Castro

Ese deseo del Sevilla de reafirmar su buen momento con un triunfo chocará contra las intenciones de un Levante que estrena cara nueva en el banquillo. A diferencia del Oviedo, que llegó a Nervión con Luis Carrión sentenciado, la llegada de un nuevo técnico siempre insufla energías renovadas en una plantilla que había perdido esa energía con la que comenzó su regreso a Primera. Ocho encuentros sin conocer la victoria, con seis derrotas y dos empates, y tres meses desde que consiguiera la últimalo que ha dejado por el camino a Julián Calero, el técnico del ascenso, y a la dupla interina de Manu del Moral y Vicente Iborra, llevaron a los dirigentes granotas a apostar por Luís Castro, un técnico al alza pero con escasa experiencia en la élite.

Tras brillar en las categorías inferiores del Benfica, el portugués firmó por el Dunkerque, un modesto club francés de la Ligue 2al que salvó del descenso en su primer año y con el que brilló la última temporada. A las puertas del ascenso, tras caer ante el Metz en el play off, y semifinalista de la copa francesa, en la que eliminó a equipos de categoría superior como el Brest o el Lille, llevaron a Castro al banquillo del Nantes en este inicio de campaña. Una experiencia en la máxima categoría del fútbol francés que apenas resistió 15 jornadas, después de que las dificultades económicas del club francés lo llevasen a traspasar a sus mejores jugadores el pasado verano.

Con ese bagaje, Castro se ha hecho cargo del Levante con la misión de levantar el vuelo de un equipo para el que necesita recuperar la mejor versión de Carlos Álvarez. El canterano sevillista fue pieza esencial en el ascenso del pasado año, pero en éste, tras un comienzo prometedor, se ha ido apagando a la vez que el resto de sus compañeros. La baja de Etta Eyong, que se encuentra en la Copa África, también deja a otro exsevillista como Iván Romero como referencia en el ataque, a la espera de conocer cómo plantea el nuevo técnico su estreno en el fútbol español.

Aunque Almeyda aseguró que ha examinado vídeos de Castro en otros equipos para conocer su idea futbolística, la realidad es que el Sevilla tiene que mirar más hacia sí mismo. Mantener esas virtudes que ha recuperado en los últimos partidos y encontrar el camino hacia el gol. Meterle más puntos a las buenas sensaciones, sobre todo en un Sánchez-Pizjuán que debe volver a ser ese fortín que enorgullecía al sevillismo.



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