El empresario John Textor, propietario de Eagle Football y accionista mayoritario de Botafogo, Lyon y RWD Molenbeek, fue blanco de duras críticas por parte del diario francés ‘L’Équipe’. La publicación señala que el Lyon todavía sufre las consecuencias financieras de la gestión de Textor, que abandonó la presidencia del club en junio de 2025 tras ser destituido por los acreedores. El vehículo destaca operaciones consideradas «fraudulentas» y una deuda que creció significativamente bajo su mando.

Según L’Équipe, el Lyon gastó 120 millones de euros (alrededor de 750 millones de reales) entre julio de 2024 y marzo de 2025 para fichar a cinco jugadores del Botafogo. Cuatro de ellos (Igor Jesús, Luiz Henrique, Jair Cunha y Jefferson Savarino) nunca jugaron en el club francés. El diario catalogó estas operaciones como «transferencias fantasma» y señala que Textor utilizó empresas de factoring para viabilizar el negocio, un modelo que anticipa ingresos futuros a cambio de tasas elevadas.

El informe destaca que estas transacciones siguen sin resolverse y representan un verdadero pasivo para el Lyon. La semana pasada, Bloomberg reveló que el club enfrenta una demanda presentada por MC Credit Partners, empresa que exige 42 millones de dólares (alrededor de 240 millones de reales) relacionados únicamente con la negociación de Igor Jesus. El monto incluye multas e intereses estimados en 10% mensual.

John Textor es el propietario de SAF do Botafogo (Foto: Alexandre Brum/Agencia Enquadrar/Gazeta Press)

El legado de Textor a Lyon

L’Équipe recuerda que la deuda del Lyon aumentó en 255 millones de euros (1.600 millones de reales) en tres años bajo la gestión de Textor. La publicación se pregunta quién correrá con los gastos que deje el empresario, ya que el club aún enfrenta procesos judiciales que podrían empeorar aún más su situación financiera.

El Lyon se negó a comentar sobre el traspaso de un jugador del Botafogo al Nottingham Forest por 19 millones de euros el pasado mes de julio. Mientras tanto, el club que dirige Paulo Fonseca sigue intentando estabilizarse en el campo, pero carga con el peso del legado económico dejado por Textor.



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