Aunque el salto a Baltimore es un movimiento lateral de nombre, le permite a Doyle hacerse cargo completamente de una ofensiva por primera vez en su carrera en la NFL. Será quien decida las jugadas de una ofensiva que tuvo un desempeño inferior en 2025, pero que está repleta de jugadores que marcan la diferencia.
El más notable entre ellos es el dos veces Jugador Más Valioso Lamar Jackson, quien gracias al rápido ascenso de Doyle en las filas tiene la misma edad que su coordinador. Durante una temporada plagada de lesiones en la que Jackson se perdió cuatro juegos y pareció obstaculizado durante varios otros, el QB lanzó para 2,549 yardas, 21 touchdowns y siete intercepciones con 349 yardas terrestres, la cifra más baja de su carrera.
El papel de Doyle será ayudar a Jackson y a la ofensiva a encontrar su punto máximo nuevamente, después de haber caído entre los cinco primeros en anotaciones por primera vez desde 2022, hasta el puesto 11 la temporada pasada.
Entre las otras piezas nuevas que Doyle puede utilizar se encuentran el eterno Derrick Henry, el receptor abierto Zay Flowers y el seguro Mark Andrews, quien firmó una extensión en diciembre.
En el primer año de Johnson y Doyle en Chicago, los Bears dieron pasos enormes, despertando de su hibernación de cuatro años en postemporada y, una vez allí, ganando un partido de playoffs por primera vez desde la temporada 2010.
Los Ravens, mucho más arraigados en el éxito reciente a pesar de haberse perdido la postemporada, esperarán que Doyle lleve algo de esa magia y más a Baltimore.







