Cobolli, hoy en la final de Roland Garros contra Zverev, ya tiene asegurada la décima plaza. Desde 2019, cuando Berrettini y Fognini rompieron un ayuno de 40 años, cinco jugadores italianos han entrado en la élite del ranking ATP
Italia ya ganó. Perdónanos Flavio, sabemos que eres muy supersticioso, como Nadal con la ducha que le querías robar. No es nuestra intención tentar la suerte en vísperas del partido contra Zverev, aunque tienes muchas posibilidades de ganarle. Lo que pasa es que, al fin y al cabo, Italia ya ha ganado y usted es la confirmación de ello. En el momento en que Mensik perdió en semifinales, incluso antes del derbi abandonado por un desafortunado Arnaldi, el tenis italiano que todo el mundo admira añadió un capítulo más a esta época dorada, precisamente para sellar un Roland Garros de cuento: Flavio Cobolli logró la certeza aritmética de entrar entre los diez primeros del ranking que se publicará mañana.
investigación
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Hemos investigado un poco, partiendo de los precursores de este movimiento liderado por Sinner, a saber, Matteo Berrettini y Fabio Fognini. El primero, a sus 30 años y tras mil lesiones, demostró en París que aún le quedan destellos de energía y talento por desatar; la otra, de 39 años, ha iniciado una carrera como manager y disfruta de la familia formada con la reina del US Open, Flavia Pennetta. Pues bien, en 2019, estos dos, cuatro meses después, entraron por primera vez entre los 10 mejores jugadores del mundo, interrumpiendo una ausencia que duraba 40 años, es decir, desde la última presencia de Corrado Barazzutti, y cerrando simbólicamente una cesura con la generación de fenómenos que llevaron al histórico primer Davis y al doblete Roma-París de Adriano Panatta. Desde 2019, Italia ha colocado a cinco atletas en la élite del individual masculino: después de Berrettini y Fognini, llegaría en 2021 Jannik Sinner, actual número 1, Lorenzo Musetti en 2025, con el mejor ranking del número 5 antes de descender por algunos problemas físicos, y ahora Flavio Cobolli, ya asegurado el décimo puesto y que podría saltar a la quinta posición si logra ganar el primer Slam de su carrera. En los últimos ocho años hemos elaborado el mismo número de top ten que en toda la historia anterior, queriendo tener en cuenta no sólo a los otros grandes nombres de la era informática (desde 1973), Panatta y Barazzutti, sino también a Pietrangeli, De Morpurgo y De Stefani, protagonistas de la escena mundial cuando los rankings eran elaborados por los periodistas.
comparación
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Lo que más importa -en estos tiempos de globalización también en el deporte- es que en el mismo periodo de tiempo, es decir, desde 2019 hasta hoy, ningún país lo ha hecho mejor. De hecho, gracias a Cobolli, Italia superó a Estados Unidos, que logró cuatro resultados entre los diez primeros (Fritz, Tiafoe, Paul y Shelton), y superó a Rusia con tres (Khachanov, Medvedev y Rublev). España, a la que antes envidiábamos, se queda estancada en dos (Bautista Agut y Alcaraz). Hoy Italia es el modelo a seguir. Y no sólo porque puede presumir de ser el primero de su clase. La clave para un sistema ganador reside en la riqueza de intérpretes. El último de los tres Davis, por otro lado, llegó con lo que incorrectamente se definía como outsiders. ¿Sinner, después de cinco títulos seguidos, se ha quedado sin calor? Cobolli, Berrettini y Arnaldi recogieron el testigo en Roland Garros. Y, antes, había sido el turno de Musetti, dos semifinales de Slam y un bronce olímpico, y de Darderi, en el G4 del Internazionali. No es un milagro, es un programa exitoso que avanza sin parar desde hace casi una década, aprovechando el talento local, las sinergias público-privadas, la visión de un Fitp que genera recursos a través de grandes eventos y los reinvierte en el sector técnico y en la base.
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