La selección iraquí se está preparando para regresar a la Copa del Mundo después de una ausencia de cuatro décadas, en una aparición que tiene importancia más allá de convertirse simplemente en la segunda participación del país en el torneo. Los aficionados iraquíes esperan que marque un nuevo capítulo en la historia de los «Leones de Mesopotamia» en el escenario mundial.
La actual participación de Irak se produce después de su única aparición anterior en el Mundial de México 1986, cuando el equipo fue eliminado en la primera ronda con tres derrotas. Sin embargo, dejó su huella con un gol histórico marcado por Ahmed Radhi contra Bélgica, que sigue siendo, hasta el día de hoy, el único gol iraquí en la historia de la Copa del Mundo.
El regreso de esta semana tiene un carácter diferente, ya que el equipo nacional iraquí pretende ir más allá de la mera participación simbólica, buscando su primera victoria en el torneo mundial.
Un grupo duro en Norteamérica
El sorteo de la Copa del Mundo colocó a la selección iraquí en un grupo difícil que incluye a Francia, Noruega y Senegal, poniendo a los «Leones de Mesopotamia» en una prueba temprana y dura contra equipos con amplia experiencia internacional.
A pesar de las dificultades del grupo, muchos en Irak consideran el simple hecho de regresar a la Copa del Mundo como un logro histórico después de muchos años de ausencia y declive.
Un camino difícil hacia la calificación
Irak necesitó un largo viaje para asegurarse un lugar en la clasificación, después de haber jugado 21 partidos en las eliminatorias asiáticas y los playoffs intercontinentales.
La selección nacional tuvo un buen comienzo con una racha de seis victorias consecutivas antes de perder por poco la clasificación directa por sólo un punto en la fase decisiva.
En las rondas finales, Irak logró asegurarse un lugar tras derrotar a Bolivia por 2-1, gracias a los goles de Ali Al-Hamadi y Ayman Hussein, mientras que Amir Al-Ammari jugó un papel decisivo durante las eliminatorias, especialmente con su gol de penalti contra los Emiratos Árabes Unidos.
El legado de Ahmed Radhi y las ambiciones de la nueva generación
El nombre de Ahmed Radhi sigue profundamente arraigado en la historia del fútbol iraquí, ya que es el autor del único gol histórico de Irak en la Copa del Mundo, que marcó en el torneo de 1986 contra Bélgica.
Este año, la selección iraquí confía en un grupo de jugadores que lideraron el regreso del país a la Copa del Mundo, entre los que destacan Ayman Hussein, Muhannad Ali y Amir Al-Ammari, en un esfuerzo por añadir nuevos nombres al historial del fútbol iraquí en el escenario mundial.
Graham Arnold lidera el proyecto iraquí.
La selección iraquí está dirigida por el técnico australiano Graham Arnold, quien anteriormente guió a la selección australiana a los octavos de final del Mundial de Qatar 2022.
Arnold asumió el cargo, reemplazando al español Jesús Casas, antes de lograr que Irak volviera a la contienda y guiar al equipo nacional a través de las difíciles eliminatorias para llegar a la final.
La federación iraquí cuenta con la experiencia del técnico australiano en la gestión de partidos importantes, con la esperanza de conseguir esta vez un resultado diferente.
Una oportunidad para reescribir la historia
Entre la memoria del pasado y las aspiraciones del presente, los «Leones de Mesopotamia» buscan capitalizar su regreso histórico para crear una presencia distinta en el escenario global, en una edición que presencia una participación árabe amplia y sin precedentes.







