Quizás los Rams regresen a St. Louis.
Estoy bromeando. (Creo.) Por ahora, el reciente décimo aniversario del regreso de los Rams a Los Ángeles se ha visto socavado por una batalla legal entre el propietario del equipo, Stan Kroenke, y la ciudad de Inglewood.
Según explica Bloomberg.com, la pelea comenzó por la colocación de vallas publicitarias en la ciudad en y alrededor de las inmediaciones del estadio SoFi. Después de que Kroenke y compañía perdieran esa ronda, la batalla se transformó en una afirmación de que Inglewood le debe a Kroenke 400 millones de dólares gastados en carreteras, alcantarillado, otras infraestructuras y protección policial y contra incendios. La ciudad afirma que no existe ningún acuerdo vinculante que exija el pago de dichas cantidades.
A primera vista, parece una demanda por despecho, algo que Kroenke inventó después de perder el caso de las vallas publicitarias. Que es lo que los ultrarricos tienden a hacer cuando no se salen con la suya, pagando felizmente honorarios legales por horas con el fin de demostrar un punto.
Kroenke trasladó a los Rams al estadio financiado con fondos privados en California desde Missouri, lo que provocó un litigio que finalmente resultó en que los Rams y el resto de la NFL pagaran 790 millones de dólares para resolver las reclamaciones.
Por ahora, a Kroenke e Inglewood no les queda más remedio que encontrar la manera de coexistir. A menos que Kroenke planee vender el estadio y los desarrollos circundantes a los Chargers o a alguien más, no dejará la apuesta y se irá de la ciudad.
De nuevo.






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