Era un mantra de la vieja escuela de los maestros de banca: “Estos no son juegos para nosotros”. Ranieri también nos lo sirvió, aunque con una sonrisa y esa cara pícara de quien sabía que podía hacer algo grande. Pero en esencia ésta era la filosofía de quienes tenían conciencia de liderar un equipo inferior frente a uno de los grandes, o presumían de serlo. Esta noche este partido no puede contar, también lo dijo Pisacane, más allá del hambre de puntos de un lugar en ebullición, de un estadio que empuja y de un club, la Lazio, que no puede hacer fichajes pero que, sin embargo, tiene grandes ambiciones. Además, con el enfado de quienes ven el rutilante campeonato de la Roma al otro lado del Tíber.

El Cagliari debe salir de esta crisis, certificada por tres derrotas en la Domus, con equilibrio, mucha cabeza y quizás evitando los riesgos de recuperarse en los últimos segundos después de haber metido la cabeza bajo el agua. O mejor dicho, esta noche la tarea sería arrebatar algo, cueste lo que cueste, incluso en el último momento. Es posible, la Lazio no tiene regularidad, a pesar de que viene de cinco partidos sin perder, después del terrible ante la Roma. Incluso vencieron a la Juve y, a pesar de que Sarri jugó para denigrar a su equipo, significa que dentro de la Lazio hay calidad y fuerza.

Es la noche en la que puedes intentar borrar esa atmósfera post-funeral de Sassuolo que ha invadido las redes sociales.

En el siglo de las redes sociales, la furia ciega de la afición cuando el equipo pierde es un factor con el que –nos guste o no– hay que lidiar. Que Pisacane pasa de ser el nuevo Bearzot al peor de los monstruos en noventa minutos está claro, es el juego de los que tienen un smartphone y tienen que usarlo, si no, ¿qué harían si lo compraran? Sucede en cada plaza. El apoyo es una fuerza de la naturaleza, incontrolable, es parte del espectáculo y escuchar los comentarios tras el partido de Cagliari (pero en Roma son peores, tengan la seguridad) es instructivo. ¿Cagliari es especial? Quizás sí, el ambiente sigue siendo limpio y apasionante, lo mejor para quienes son futbolistas. Esta noche sabremos cómo puede reaccionar este equipo ante las caídas, sin duda todos darán lo mejor de sí. Necesitamos una velada de Cagliari, el entrenador también la pide: quiero ver al equipo de los primeros partidos, cuando festejábamos a menudo.

La mentalidad pisacana debe acompañar a este grupo a todas partes, la confusión del jueves pasado y los apagones con Udinese, Bolonia y Verona están prohibidos esta noche. La Lazio no es imbatible, intentarlo es obligatorio.

Enrique Seleccionar

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