Una vez que estén en camino, regresar a casa no será fácil ni rápido: los astronautas ahora están comprometidos con su largo viaje alrededor de la Luna y de regreso.

Durante este tiempo, la tripulación seguirá evaluando los sistemas de la nave espacial, pero también se evaluará y supervisará a los propios astronautas.

Es una oportunidad para utilizar a la tripulación como conejillos de indias: los experimentos a bordo revelarán cómo se ven afectados sus cuerpos tan lejos en el espacio.

La radiación es una preocupación clave, ya que el Sol puede arrojar partículas dañinas de alta energía.

Los astronautas llevarán un dispositivo llamado dosímetro para ver a cuánta radiación están expuestos. También practicarán el uso de su refugio contra la radiación, que se encuentra debajo del piso de la nave espacial.

La tripulación necesita saber cómo llegar rápidamente si se detecta una tormenta solar.

Otra sesión de práctica para ayudar a prepararse para lo inesperado implicará que los astronautas se pongan sus trajes espaciales de color naranja brillante, llamado Orion Crew Survival System (OCSS).

Estos trajes se usan para proteger a la tripulación durante el lanzamiento y el reingreso, y también actúan como protección vital si hay un problema con la cápsula.

El traje es como una mininave espacial portátil, presurizada con sistemas de soporte vital incorporados.





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