Los líderes brasileños dieron a conocer un nuevo plan climático nacional el lunes 16 de marzo, que prioriza una mayor protección de los bosques como una estrategia clave para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. El gigante latinoamericano no ha actualizado su principal programa para mitigar el cambio climático desde 2008, y el nuevo plan mira hacia 2035, cuando se espera que Brasil haya reducido significativamente sus emisiones.
El gobierno izquierdista del presidente Luiz Inácio Lula da Silva ha pedido una reducción de los gases de efecto invernadero en un 67% en comparación con los niveles de 2005. El cuarenta por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero en Brasil son generadas por la tala de árboles, a menudo para crear clandestinamente más tierras agrícolas, dijeron funcionarios brasileños.
Lula se ha comprometido a reducir la deforestación a cero para 2030. Brasil se ha visto afectado por desastres climáticos extremos en los últimos años, incluidas inundaciones, incendios y sequías, que los expertos vinculan con el cambio climático.
«Estamos viviendo una situación muy grave de emergencia climática», dijo a la prensa la ministra de Medio Ambiente y Cambio Climático, Marina Silva. Claudio Angelo, de la red de ONG Observatorio del Clima, aplaudió el nuevo plan brasileño porque «empieza a abordar la espinosa cuestión de cómo financiar» sus objetivos climáticos.
Sin embargo, el plan está «muy lejos de lograr la transformación económica necesaria» en Brasil, cuando se trata de limitar el calentamiento global a 1,5ºC.







