Un fan de Taylor Swift inició una demanda colectiva contra StubHub que afirma que la plataforma de venta de entradas no cumplió con su «Garantía FanProtect». La demandante principal, Alexis Christensen, sostiene que después de gastar 14.000 dólares en entradas para el muy esperado Eras Tour, sus asientos originales quedaron inesperadamente vacíos el día del concierto. StubHub supuestamente reemplazó sus entradas con lo que ella describe como asientos «claramente inferiores», que ofrecen sólo una «vista lateral del escenario en ángulo pronunciado».
La «Garantía FanProtect», una característica diseñada para brindar seguridad a los compradores, promete boletos válidos y la opción de reemplazos o reembolsos comparables o mejores si surgen problemas. Sin embargo, la letra pequeña revela que la definición de «comparable o mejor» se determina únicamente a discreción de StubHub, teniendo en cuenta aspectos como el costo y la disponibilidad. Esto ha generado preocupación entre muchos fanáticos, incluido Christensen, quienes argumentan que se quedaron con opciones de calidad inferior a pesar de pagar precios elevados por asientos de primer nivel.
En la denuncia, los abogados de Christensen destacan la urgencia de la situación, señalando que faltando sólo cuarenta minutos para el inicio del concierto, no tuvo más remedio que aceptar las entradas inferiores presentadas por StubHub. Afirman que la plataforma explota la falta de alternativas para los consumidores, obligándolos a aceptar billetes de un valor significativamente inferior al que compraron originalmente.
La demanda sugiere que Christensen no es un caso aislado. Alega que la empresa engaña sistemáticamente a los clientes sobre la fiabilidad de su garantía, y con frecuencia no proporciona reemplazos o reembolsos adecuados. StubHub, al analizar las inquietudes de los clientes, declaró: «Somos conscientes y tomamos en serio todas las inquietudes de los clientes relacionadas con nuestra Garantía FanProtect», enfatizando su compromiso con las resoluciones justas.
La acción legal busca abarcar a “cientos de miles, si no millones” de compradores de boletos que han tenido problemas similares con el servicio. Sin embargo, actualmente se limita al estado de Washington, donde vive Christensen, lo que puede complicar los esfuerzos por representar a una clase más amplia de consumidores afectados. Además, los términos de servicio de StubHub exigen el arbitraje individual, una estipulación que puede impedir la consolidación de casos similares y desafiar la efectividad general de la demanda. El futuro de esta batalla legal contra el gigante de las entradas sigue siendo incierto a medida que se desarrollan los acontecimientos.









