El Sevilla va a terminar la temporada cansado de jugar finales. Una detrás de la otra. Pero es que no le queda otra a un equipo que firmó la mitad de sus puntos actuales en las primeras ocho jornadas y que ha hecho … esa misma puntuación en las 16 siguientes, es decir, se ha metido sólo en un lío de indescifrables consecuencias. La caída a los infiernos está cada día más cerca y ahora le toca salir dos jornadas consecutivas de su estadio para buscar un tesoro en forma de puntos como visitante, justo cuando todos los equipos se hacen más fuertes en sus estadios. Nada le viene bien al Sevilla al parecer. Ni jugar con la presión de ganar delante de su gente, ni tampoco hacerlo como incómodo visitante. Un gen competitivo que ha ido perdiendo el conjunto de Nervión, que no gana fuera del Sánchez-Pizjuán desde finales de septiembre y que si consigue alguna de aquí al final de curso le sentará como beberse un trago de propia vida. Y vivir esta situación tan compleja, en ese ambiente de todos contra mí instalado en el vestuario, puede resultar contrario a tus propios intereses, puesto que se ha demostrado que los jugadores saltan al campo entre excitados y nerviosos. Matías Almeyda no estará en el banquillo. Primer partido de sanción. ¿Cómo se sentirán los jugadores del Sevilla?
Es cierto que el vestuario ha generado un ambiente de bunker tras conocer esta sanción sobre su jefe. Si el mundo va contra nosotros, le plantaremos cara desde el terreno de juego, el único lugar donde los profesionales pueden hablar. El entrenador acudirá con la expedición e irá transmitiendo sus instrucciones desde el lugar que le dejen estar en el Coliseum. Pasando esos nervios que por momentos parecen poder con su aparente tranquilidad cuando la pelota está en juego. De su mano o de las intenciones que tenga en la preparación de partido estarán depositadas parte de las opciones del Sevilla de puntuar o ganar ante un Getafe que ha crecido con el mercado invernal, habiendo sumado dos empates y dos victorias en las últimas cuatro jornadas, estando situado tres puntos por encima de los andaluces, quienes ven el descenso a tiro de piedra, más si la jornadas se desarrolla como la anterior, con numerosas sorpresas y ninguna favoreciendo sus propios intereses.
Los dos últimos partidos del Sevilla en su estadio han demostrado que le está costando un mundo al equipo encarar con tranquilidad las citas denominadas como finales por su baja puntuación en el 2026, donde ha perdido el poco colchón acumulado anteriormente. Con dos clubes un poco descolgados en la zona de descenso, el tercero en discordia que tendrá que asumir el descenso estará más que peleado. Y los sevillistas comienzan a acumular deméritos para optar a la misma. Por tanto, las salidas ante Getafe y Betis dejan la obligación de sumar, incluso alguna victoria. Porque en caso contrario habría pocos argumentos para seguir contando con Almeyda en el banquillo, ya que incluso podía dar con sus huesos en la zona de descenso, convirtiendo un drama mental en uno real. Ese miedo que ya se deja sentir provoca que Getafe sea un cara o cruz ante otro de los rivales denominados como directos.
David Soria; Kiko Femenía; Djené, Zaid Romero, Domingos Duarte, Juan Iglesias; Mario Martín, Milla, Arambarri; Luis Vázquez y Satriano.
Vlachodimos; Carmona, Azpilicueta, Gudelj, Kike Salas, Suazo; Mendy, Agoumé, Cerda; Maupay y Akor Adams.
No se quieren ni siquiera plantear en el club la opción de tener que prescindir de Almeyda. Los mensajes del entrenador apelando al sufrimiento hasta el final y los propios del director deportivo, Antonio Cordón, demostrando confianza en el trabajo de su apuesta para el banquillo dejan al consejo de administración con un margen de actuación pequeña. Hay miedo a meter nuevamente la pata, como si hiciese con el cambio de García Pimienta por Joaquín Caparrós, que casi condena a los sevillistas al pozo. Pese a todo, la paciencia no puede ser eterna. Caer nuevamente en Getafe y en el derbi dejaría tocada la credibilidad de Almeyda para la gente y con las visitas de Rayo y Valencia a Nervión se necesitaría una reacción de algún tipo, pudiendo únicamente pulsar la del cambio en el banquillo. Semanas muy complejas y relevantes por el Sevilla.
Dudas en el once
En cuanto al once, el entrenador argentino sigue con las mismas dudas de semanas anteriores. Sin saber exactamente a qué atenerse. Todo parte del dibujo. El Getafe está cerrando con cinco en las últimas semanas, prácticamente replicando el sistema que ha impuesto el entrenador del Sevilla en los últimos meses y que sigue sin ser la panacea en forma de victorias y puntos. Para trabajar contra dos delanteros, sería normal que no moviese nada Almeyda en cuando al esquema defensivo. Todo salvo darle la banda derecha a Carmona como carrilero, dejando que Azpilicueta actuase como tercer central. Ya en el medio, dentro de un partido donde se requerirá mucho trabajo y desgaste, colocar a los tres medios más fuertes gana enteros, dejando la opción de hombres como Peque por dentro o Ejuke en la banda para cuando los espacios aparezcan. No quiere ir el Sevilla a remolque y llevar el encuentro a su terreno. Los dos delanteros parecen innegociables, aunque el rendimiento no haya sido el mejor. Otra final. Una a la semana. Y pocas alegrías. Almeyda se la vuelve a jugar desde la grada en vez de en el banquillo. Lo mismo da que da lo mismo.







