Más de dos meses después de asumir el cargo de Líder Supremo de Irán, Mojtaba Khamenei aún no ha hecho una aparición pública, según informes que describen una estructura de liderazgo cada vez más reservada en Teherán.
El Financial Times informó que Jamenei está operando desde un lugar no revelado bajo estrictas medidas de seguridad debido al temor de un posible intento de asesinato por parte de Estados Unidos o Israel.
Según fuentes diplomáticas citadas en el informe, el líder iraní ha evitado todas las comunicaciones electrónicas, confiando en cambio en mensajes escritos o entregados personalmente para emitir directivas y mantener contacto con altos funcionarios.
Las autoridades iraníes han seguido insistiendo en que Jamenei mantiene pleno control y desempeña activamente sus responsabilidades, a pesar de las crecientes dudas sobre su salud y su paradero.
Las fuentes dijeron al Financial Times que Jamenei ha establecido una estructura de mando estrechamente controlada que involucra dos comités encargados de gestionar los esfuerzos de mediación y reportarle directamente a él. Se dice que los grupos incluyen comandantes militares, figuras políticas y ex altos funcionarios del régimen.
Otro diplomático citado en el informe dijo que la responsabilidad de la protección del Líder Supremo ahora recae exclusivamente en el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, lo que refleja lo que los analistas describen como una profunda desconfianza dentro de los niveles superiores del liderazgo de Irán.
Mientras tanto, The New York Times informó que el poder en Teherán está cada vez más compartido entre una pequeña red de influyentes funcionarios actuales y anteriores de la Guardia Revolucionaria. Entre los que se cree que tienen una influencia significativa se encuentran el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, el ex ministro del Interior, Ahmad Vahidi, el jefe del poder judicial, Gholam-Hossein Mohseni Ejei, y el ex jefe de inteligencia, Hossein Taeb.








