14/07/2026
Actualizado a las 11:32h.
Sabemos que lo correcto sería llamarla cola. Lo de rabo es para otras especies. Pero lo que se cantó allá por 2009 otorgaba lo segundo al felino. La calle interpreta a su manera. Y algo de eso pasa con Terzic. Cuando ruede de verdad el balón sabremos si vamos a Rolex o a setas. Pero a fecha de hoy las únicas alegrías, o al menos esperanzas, llegan del nuevo entrenador. La intención de esta columna es poner en negro sobre blanco el pálpito de alguien que se sienta en San Mamés y frecuenta sus mentideros sobre lo que va más allá del césped. Pues, todavía hoy, la única alegría es De Marcos. Ya no corre por el verde, cosa que añoramos, pero va a ser el Pepito Grillo que necesita un vestuario víctima, con o sin razón, de la sospecha perpetua.
La decisión del técnico sigue muy presente en las tertulias athleticzales. Amén de la renovación de Yuri, que volvió a recordar viejos errores. La política de renovaciones es como la otra. Lo que dije ayer ya no vale. Si antes pagábamos como si nos sobrara el dinero, llega un jugador pidiendo lo mismo, porque ha dado más que el resto, y se lo niegan. Parece que todo llegó a buen puerto, pero luego está el rezo de la parroquia. Tenemos un mal endémico. Queremos que se queden los mejores, sabiendo que tienen la sartén por el mango, y luego nos quejamos de la pasta que cuestan. Es como protestar por la factura en un estrellas Michelin porque no era para tanto. De hecho recomendaría a Iñaki Williams que se baje un poquito el sueldo. Carga el San Benito de ser quien más nos cuesta. No es así, pero no entraremos en detalles fiscales. Y esa etiqueta no la quitará ni marcando 30 goles. Siempre habrá alguien que se lo recrimine. Mejor que sea otro quien cargue con ella. ¿Alguien sabe el nombre del segundo? ¿Y del tercero? Tampoco ayuda Ibaigane al publicar su cláusula de rescisión y ocultar otras. Pero hace mucho que el palco hace cosas raras. Aunque lo de San Román no lo veíamos venir.
Había tensiones. Algunas con testigos. Otras por testimonio de alguna de las partes. O de las dos. Y tanto de día, como en horario discoteca. Pero las declaraciones de mi tocayo al terminar la temporada fueron como las de esa pareja que salía en ‘Sálvame’ contando sus miserias. Tanto insistir en que la ropa sucia se lava en casa y luego la colgamos en rueda de prensa. No resulta tranquilizador que entre uno y otro se lancen, todavía hoy, amenazas sobre levantar alfombras. Bastante tenemos con imaginar una temporada sin carro de lesionados, positivos por crecepelo y amigos turbios en torno a los jugadores. Aquella famosa foto de Ibiza parece hoy una inocente fiesta amenizada por Cantajuegos. Virgencita que me quede como estoy. Y que Terzic use sus dos manos. La derecha para guiar con firmeza al equipo. Pero que no olvide su izquierda que, pese a ser diestro, la domina. Sus primeras apariciones así lo demuestran. Sea para lanzarse con el euskera, recuperar a una leyenda para hacer de enlace o, simplemente, descubrir su relación con Heynckes. Jupp habla bien de él y eso es buen aval. De momento es lo único a lo que podemos agarrarnos. El resto es especular. Con eso del Mundial poca gente sabe qué sensaciones reales hay en el equipo. O si las tensiones en el palco ya han cesado. Lo que me lleva a una última reflexión. Gracias a que la selección española está en la semifinal la visita a Barcelona se atrasa. La primera cita será en San Mamés y ante el Sevilla, arrancando Aste Nagusia. Como si el destino quisiera que volviésemos a rugir, mientras agitamos de nuevo el rabo. Mejor eso que como terminamos en mayo. En las últimas filas y con la cola encogida.










