La última vez que el Levante y el Espanyol se enfrentaron apenas comenzaba la mala dinámica de resultados para los blanquiazules y el empate final en el Ciutat de València (1-1) se vio como un mal menor teniendo en cuenta que Javi Puado cayó lesionado de gravedad justo cuando volvía de su anterior lesión. Ahora, tres meses después de aquel duelo y todavía sin ganar en este 2026, los de Manolo González ya ven al Levante, penúltimo clasificado, por el retrovisor. Si los granotas consiguen asaltar el RCDE Stadium, el equipo valenciano se colocaría a tres puntos de los blanquiazules, lo que convierte el partido en una auténtica final.
El Espanyol, que tiene un máster en jugar con presión y las emociones a flor de piel en las últimas temporadas, se apoya hoy en el RCDE Stadium (21 h) para romper la dinámica de 15 partidos seguidos sin ganar después de haber disputado los últimos tres encuentros lejos de su estadio (Betis, Barça y Rayo Vallecano). “Tenemos una ventaja respecto a otros rivales y es que estamos acostumbrados a jugar con presión en situaciones límites. En el Espanyol la tenemos desde el día 1”, decía ayer un Manolo González que no concretó su futuro pero sí que remarcó sus prioridades: “Lo que menos me preocupa soy yo. El club está muy por encima de Manolo González y de todos los demás. Me preocupa ganar, no mi situación personal. Cuando consigamos el objetivo ya tomaremos todos las decisiones que creamos pertinentes”, señaló el técnico de Folgoso de Courel.
Para demostrar, según decía González en la previa, que el conjunto blanquiazul merece “al menos 10 puntos más”, sus pupilos deberán superar esta noche a un equipo crecido bajo el mando del portugués Luís Castro. Y es que el Levante, al que todo el mundo daba por descendido hace no demasiado tiempo, suma cuatro victorias en los siete encuentros que ha disputado a lo largo de los dos últimos meses.








