Fue una ocasión histórica, pero la reunión de las tres grandes potencias de Asia no fue precedida (como lo era la Cumbre de Yalta) por un acuerdo multilateral de tipo Bretton Woods sobre cómo los sistemas monetarios y económicos internacionales evolucionarían de aquí en adelante.
Esta omisión fue fundamental, algo que no solo los poderes asiáticos como China, Rusia e India, sino también las naciones occidentales, necesitan enfrentarse.
Los líderes pueden cumplir con sus homólogos y emitir declaraciones de intención cooperativa política y estratégica, pero la implementación de tales promesas es otra cosa. Poner en su lugar las nuevas instituciones de desarrollo económico y de desarrollo económico de tipo Bretton Woods, así como regímenes comerciales y arancelarios de la complejidad de la Organización Mundial del Comercio es una gran tarea. Sin embargo, será necesario si el mundo no se fragmenta aún más en los bloques.
La SCO ciertamente podría agregar peso a tal iniciativa. El grupo combinado de miembros, los estados del observador y los socios de diálogo de la OCS han llegado a 27, representando a países en el centro y sudeste de Asia, junto con China, India, Rusia, Irán y otros.








