El sábado por la noche estallaron violentos enfrentamientos en la capital suiza durante una protesta no autorizada pro-palestina y anti-Israel que desembocó en enfrentamientos con la policía.

Las autoridades locales informaron que 20 personas resultaron heridas, entre ellas 18 policías, cuatro de los cuales requirieron hospitalización.

Según las autoridades, más de 5.000 manifestantes marcharon por las calles de Berna, muchos de ellos enmascarados y vestidos de negro.

La policía describió escenas de “violencia extrema”, en las que los manifestantes arrojaban piedras, botellas, extintores, fuegos artificiales y escombros de construcción a las fuerzas de seguridad. Los agentes respondieron con cañones de agua, gases lacrimógenos, balas de goma y porras para dispersar a la multitud.


Las autoridades dijeron que los daños materiales fueron cuantiosos: escaparates rotos, fachadas destrozadas y cajeros automáticos destruidos. Nueve vehículos policiales resultaron «gravemente dañados» y el coste de la destrucción se estima en varios millones de francos suizos, según un comunicado oficial.

La policía llevó a cabo 536 detenciones, la mayoría para verificar la identidad. Todos los detenidos menos uno, que ya estaba buscado por orden de arresto, fueron liberados posteriormente. Se espera que los fiscales presenten cargos relacionados con violencia, vandalismo e incendio provocado contra algunos participantes.

Las autoridades condenaron lo que llamaron un “nivel de violencia sin precedentes” en Berna y anunciaron la apertura de una investigación formal. Los disturbios se producen en medio de manifestaciones generalizadas a favor de Palestina en toda Europa tras el reciente alto el fuego en Gaza.



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