Ye (anteriormente conocido como Kanye West) regresó al escenario el viernes (30 de enero) en la Ciudad de México, marcando su primer concierto en el país latinoamericano en casi dos décadas desde su debut allí en 2008. Lo acompañó su hija, North West, en un momento emotivo que destacó la dualidad de la controvertida superestrella del hip-hop: el artista innovador que navega por la intersección de la evolución y la controversia en su vida personal, y el dedicado hombre de familia.
Con su hija mayor -a quien comparte con su exesposa Kim Kardashian- interpretó “Only One” durante la primera de dos noches en la imponente La México (antes Plaza de Toros México) frente a cerca de 40.000 asistentes, según los organizadores. También hubo espacio para cuatro canciones adicionales junto a la adolescente de cabello largo y azul, incluido “Piercing on my Hand”, que marca su debut en la música. Mira el momento aquí.
El espectáculo comenzó con Ye vestido con una túnica blanca, acompañado por un grupo de hombres parecidos a monjes que lo escoltaron hasta el centro del recinto. Luego, comenzaron a sonar los primeros ritmos de “Heartless”, dando inicio a un ritual musical repleto de éxitos, incluidos destacados como “Can’t Tell Me Nothing”, “N—s in Paris”, “Mercy”, “Blood on the Leaves”, “On Sight”, “Black Skinhead”, “Power”, “Bound 2” y “STARS”.
Ye optó por una escenografía minimalista, utilizando una plataforma circular sin estructuras ni pantallas, para aprovechar al máximo el espacio de la arena y proporcionar una visibilidad de 360 grados al público. El diseño del escenario parecía una luna gigante que a veces parecía el cráter hirviente de un volcán, con luces rojas y fuegos artificiales explotando sobre la arena e iluminando el cielo nocturno.
Ye, que tuvo poca interacción verbal con el público, se centró en dar golpe tras golpe, deteniendo la música sólo ocasionalmente para escuchar el rugido de la multitud, que mantuvo una gran energía de principio a fin. Himnos de su discografía como “Power” y “Black Skinhead” encendieron la emoción del público, muchos de los cuales ni siquiera habían nacido cuando el artista estadounidense debutó en México con su gira Glow in the Dark en 2008.
Y la experiencia fue colectiva: el concierto del viernes, como lo será el del sábado (31 de enero), también se pudo ver fuera de México vía streaming en la plataforma ViX Premium. Esto fue parte de un proyecto dirigido creativamente por el propio Ye, titulado “YE LIVE”, que transmite sus actuaciones simultáneamente en otros países.
En su primera noche, los invitados especiales sobre los que se especulaba en las redes sociales desde hacía días no aparecieron, a pesar de las insinuaciones que dejó Andrés Charvel, promotor de los conciertos de Ye en México, quien le había sugerido Cartelera podrían unirse. Entre ellos se encontraban el rapero Travis Scott y la superestrella regional mexicana Peso Pluma, este último recientemente grabó una canción con el rapero estadounidense que potencialmente podría ser parte de su nuevo álbum. Matón.
El regreso de Ye a México se produce apenas unos días después de que publicara un anuncio de página completa en El diario de Wall Street el lunes (26 de enero) para disculparse por los comentarios antisemitas que hizo y que provocaron años de duras críticas. Después de un largo período durante el cual su nombre ha estado más asociado con sus escandalosas acciones que con sus contribuciones musicales, Ye demostró que continúa desdibujando las líneas entre el arte, la controversia y la familia, manteniendo al mundo observando atentamente.








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