Mestalla acoge un fin de semana de reencuentros. El Alavés, con Sivera y Quique Sánchez Flores, regresa trayendo el recuerdo del último partido de Rubén Baraja en su última visita.
«Fue un período muy duro, te lo puedo decir como alguien que lo vivió». Lo dijo en una entrevista con Radio Marca.
El Valencia llega a esa jornada con 12 puntos en 18 partidos, 19º y hundido. En una semana sin Junta General de Accionistas y en medio de protestas masivas contra Peter Lim, el partido del Alavés parecía una final de supervivencia anticipada. En el último partido en casa del año, la reacción nunca llegó.
Faltos de ritmo y precisión y frágiles atrás, los de Baraja se vieron superados desde el principio por un Alavés bien organizado. Los visitantes lideraron, los murmullos crecieron y sectores de Mestalla cantaron «Pipo vete ya».
Tras el descanso el Valencia intentó responder y Rioja empató, luego un penalti de Joan Jordán empujó a Baraja al abismo. El empate tardío de Dani Gómez no pudo librarlo, días después de que el presidente le respaldara. Su reinado en Mestalla había terminado.
«Valencia necesita inversión, un proyecto y alinear su historia con la realidad actual». «Sólo respiré cuando pitó el árbitro en el Benito Villamarín y conseguimos la supervivencia».








