Los Washington Wizards han pasado casi toda su reconstrucción en curso poniendo a prueba los estómagos de la base de fanáticos durante períodos prolongados de derrotas. Cuatro veces han perdido el balón en 16 juegos consecutivos desde 2024, y la racha más reciente fue la de los Wizards en sus últimas semanas de acción.

Pero cada vez que los jugadores enfrentan la oportunidad de hacer historia en la franquicia con una derrota número 17 consecutiva, se aferran a evitar otro ritual de humillación. Y con una visita al Utah Jazz en uno de los calendarios más difíciles que quedan en la liga, los Wizards aprovecharon la operación de tanque de sus compañeros para sacar la cabeza a flote una vez más en lo que podría haber sido la última vez esta temporada en una victoria por 133-110.

Tenía que ser un momento catártico para el vestuario de los competidores profesionales, expertos del baloncesto de toda la vida que no están acostumbrados a acumular cuatro veces más derrotas que victorias desde que ingresaron a la NBA. Estrellas más viejas como Anthony Davis y Trae Young no pueden estar demasiado acostumbradas a este nivel de tanque orientado al draft, tampoco pueden sentirse demasiado cómodas, pero ese es el camino para los Wizards 2025-26.





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