Rapa Nui, también conocida como Isla de Pascua, se encuentra a 2.360 millas de la costa de Chile, que la anexó en 1888. Es uno de los lugares más remotos del planeta. Sus habitantes indígenas, también conocidos como Rapa Nui, llegaron a la isla entre 1150 y 1280 d.C. y vivieron allí aislados hasta que el explorador holandés Jacob Roggeveen apareció en 1722.
Los europeos descubrieron las icónicas estatuas moai que el mundo ha llegado a conocer, pero también un sistema de escritura completamente desconocido: el Rongorongo, una escritura tridimensional que utiliza símbolos pictográficos llamados glifos.
Este sistema de escritura se describió por primera vez en 1864, lo que llevó a arqueólogos e historiadores a preguntarse: ¿los Rapa Nui desarrollaron el Rongorongo por sí solos o fueron influenciados por los europeos?
Un estudio reciente intenta responder a este misterio lingüístico. Según los investigadores, uno de los 27 objetos de madera con inscripciones en Rongorongo, examinados mediante datación por radiocarbono, data de entre 1493 y 1509, lo que significa que es anterior al contacto europeo con la Isla de Pascua. El hallazgo respalda la teoría de que los Rapa Nui pueden haber desarrollado de forma independiente su propio sistema de escritura, un logro poco común en la historia de la humanidad típicamente asociado con sociedades grandes y complejas a nivel estatal.
Signos de un sistema de escritura indígena
Otra evidencia sólida que respalda esta teoría es que el rongorongo funciona de una manera completamente diferente a las lenguas europeas, lo que sugiere que no hay influencia externa.
La investigadora principal, arqueóloga y lingüista Silvia Ferrara de la Universidad de Bolonia en Italia, publicó los hallazgos de su equipo en la revista Scientific Reports en 2024.
Como señala el estudio: «La cuestión es de importancia crítica, ya que sugiere la posibilidad de una invención independiente de la escritura, como ocurrió en Mesopotamia, Egipto, China y Mesoamérica. Si Rongorongo es anterior al contacto externo, podría ser la última invención independiente de la escritura en la historia de la humanidad».
Limitaciones y próximos pasos
Si bien una de las cuatro tablillas de madera examinadas muestra orígenes preeuropeos, el descubrimiento conlleva salvedades. La datación por radiocarbono sólo puede decir cuándo se cortó la madera, no cuándo se tallaron las inscripciones. Dicho esto, Ferrara sostiene que sería poco probable que se hubiera utilizado madera tan vieja para este propósito.
La muestra sigue siendo limitada, ya que las otras tablillas examinadas parecen datar del período poseuropeo. Para obtener una imagen más clara, Ferrara necesitará estudiar las tablillas restantes que se conservan, pero se encuentran dispersas en museos de todo el mundo y son de difícil acceso.
Por ahora, la investigación continúa, con el objetivo de darle a los indígenas de Rapa Nui el lugar que merecen en la historia de la escritura humana.









