Tráfico de diamantes, contrabando de combustible: son delitos recurrentes en las zonas fronterizas, a menudo cometidos por inmigrantes irregulares, que Angola ahora quiere intentar frenar con la «Operación Conexión».

El Ministerio del Interior ha anunciado la expulsión, hasta el momento, de más de 36.000 inmigrantes ilegales, principalmente congoleños. Además, 513 ciudadanos angoleños fueron detenidos entre el 1 de octubre y el 27 de noviembre, en varias provincias, acusados ​​de promover y ayudar a la inmigración ilegal. La lucha contra la trata de personas es también un objetivo de la “Operación Conexão”.

El Gobierno angoleño está satisfecho con los resultados obtenidos hasta el momento. Pero la sociedad civil recuerda que la expulsión de ciudadanos no es una «solución mágica» a los problemas en las fronteras.

Criterios

Cândida Massiza, de la organización civil Mujeres de Cabinda, recuerda que todo comienza con el control efectivo de las entradas y salidas del territorio angoleño y la clara aplicación de las normas.

“Todo extranjero que venga a nuestro país, ya sea procedente de la República Democrática del Congo, eritreo, libanés o mauritano, debe tener el documento que le exige el Estado como extranjero y por supuesto, debe saber cuánto tiempo permanecerá en nuestro territorio”, destaca.

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El segundo paso, afirma el analista António Gama en una entrevista con DW, es garantizar más eficazmente el cumplimiento de las normas. Y no serán sólo los ciudadanos congoleños los que violen las normas, añade Gama.

«Hay muchos chinos, vietnamitas, eritreos e incluso libaneses que, después de un cierto período, no legalizan su estancia, convirtiéndose en inmigrantes ilegales. Deambulan de arriba a abajo y no se hace nada», critica.

La corrupción es un obstáculo

Además, si se confirma la situación irregular de un migrante, es necesario garantizar que se respeten los derechos humanos en el momento de la expulsión del país, comenta Rafael Lembe, del Colegio de Abogados de Angola. Lembe afirma que muchos extranjeros repatriados están sometidos a condiciones que comprometen la dignidad humana.

«Es necesario que se creen condiciones de alojamiento en las instituciones donde se encuentran estos extranjeros ilegales, y el proceso de expulsión en sí no debe ser sólo desde la perspectiva de dejarlos en la frontera, para ir a su país», exige.

Por otro lado, el abogado advierte de la necesidad de ampliar el alcance de la lucha contra los delitos relacionados con la migración. Rafael Lembe expresa preocupación sobre todo por posibles estructuras corruptas que aún existen en el país, involucrando a instituciones estatales.

«¿Hay o no casos de corrupción que también faciliten la entrada o permanencia de estos migrantes?», se pregunta.

Y el abogado pregunta: «Es necesario crear medidas y políticas para aumentar la remuneración, para que el funcionario del Pyme (Servicio de Migración y Extranjeros) sea incapaz de ser corrompido».

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