Cada 21 de abril al mediodía, un rayo de sol desciende a través del óculo del Panteón e incide en las puertas de entrada de bronce del monumento, un fenómeno que ha ocurrido sin interrupción durante casi 2.000 años y que, según los estudiosos, no fue un accidente de la arquitectura.
La alineación cae en Natale di Roma, el aniversario de la fundación de Roma en el 753 a.C. y la fecha con mayor carga simbólica del calendario romano. El emperador Adriano, que supervisó la construcción del actual Panteón entre el 118 y el 128 d.C., orientó cada piedra del edificio en torno a este preciso momento del año.
Una máquina óptica, no un elemento decorativo
El óculo es la abertura circular de poco más de ocho metros en la cúspide de la cúpula, abierta al cielo sin cristal ni cubierta. Es la única fuente de luz natural del edificio.
Los investigadores Robert Hannah y Giulio Magli reconstruyeron los cálculos detrás de la orientación de la estructura y concluyeron que la inclinación de la cúpula, la posición de la abertura y el eje de la entrada son opciones técnicas, no decorativas.
El Ministerio de Cultura de Italia ha descrito el efecto como uno de los primeros efectos especiales de la historia. El mensaje a los presentes fue inequívoco: el día del cumpleaños de Roma, al mediodía, el emperador entró en el edificio bañado por el sol directo. Poder y cosmos, hechos para coincidir.
Cómo verlo y qué esperar
El fenómeno es visible para cualquier visitante dentro del Panteón al mediodía y solo requiere un boleto de entrada estándar. La entrada cuesta cinco euros precio completo o tres euros reducido, disponible para su compra online. Se recomienda encarecidamente reservar con antelación dado el volumen de visitantes que llega al Panteón de Natale di Roma.
La Dirección de Museos Nacionales no ha organizado una visita guiada específica para esta edición, a diferencia de años anteriores, pero la alineación será visible para todos los visitantes presentes al mediodía.
El Oculus no marca sólo el 21 de abril. Sigue los equinoccios, solsticios y los momentos cardinales del año, funcionando como un calendario de piedra permanente que no ha requerido ningún ajuste en casi veinte siglos. Para aquellos que no pueden asistir hoy, el Panteón repite la actuación en cada uno de esos momentos, pero la alineación con el cumpleaños de Roma sigue siendo alrededor de la cual Adriano construyó todo el edificio.
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