Un experto analiza cómo una farmacia determina qué vacunas de viaje menos comunes (como la profilaxis previa a la exposición a la fiebre tifoidea, la fiebre amarilla o la rabia) almacenar mediante la realización de un análisis de la demanda basado en la demografía y las necesidades de los pacientes, dijo Jeffery Goad, PharmD, MPH, presidente de la Fundación Nacional de Enfermedades Infecciosas. La decisión es un cuidadoso equilibrio entre satisfacer las necesidades de los pacientes y gestionar el alto costo logístico y el riesgo asociado con estos productos especializados. La farmacia enfrenta varios desafíos logísticos principales en la gestión de este inventario. En primer lugar, el alto costo de adquisición de estas vacunas genera una carga financiera significativa si no se utilizan. En segundo lugar, algunas vacunas especializadas tienen una vida útil corta. En tercer lugar, ciertos productos exigen estrictos requisitos de cadena de frío, que a veces implican un almacenamiento a temperaturas ultrabajas que exceden la capacidad de un refrigerador de farmacia estándar. Por último, la demanda baja e impredecible dificulta la previsión precisa, lo que aumenta el riesgo de desperdicio debido a la caducidad.

Para las vacunas de viaje más comunes almacenadas (hepatitis A/B y Tdap), la gestión del inventario se centra en mantener niveles de existencias suficientes para satisfacer una demanda predecible y variable y, al mismo tiempo, minimizar el desperdicio. Debido a que la demanda de estos productos es más estable, la farmacia puede establecer puntos de reabastecimiento automatizados basados ​​en datos históricos de uso, manteniendo un inventario justo a tiempo para limitar el exceso de existencias. Fundamentalmente, es fundamental un control estricto de la temperatura del refrigerador dedicado a las vacunas, ya que el mal manejo incluso de las vacunas comunes compromete la protección del paciente y requiere un reemplazo costoso.

Para las vacunas orales, como la vacuna oral contra la fiebre tifoidea o la vacuna oral contra el cólera, el protocolo de asesoramiento del farmacéutico es vital para asegurar técnicas de administración correctas que preserven los componentes microbianos vivos y garanticen la eficacia. Las instrucciones únicas para estas vacunas orales vivas se centran en el momento relevante para la comida y la bebida, lo que requiere que el farmacéutico aconseje a los pacientes sobre los requisitos de ayuno necesarios para evitar daños o dilución en el estómago. El asesoramiento debe delinear claramente el esquema de dosificación específico y la importancia de completar la serie completa para la protección, junto con cualquier separación necesaria de los antibióticos que podrían interferir con la efectividad de la vacuna viva.



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