Hoy, un equipo multinacional, con apenas tres jugadores nacidos en territorio galo: Zaire-Emery, Doué y Dembélé. El Bayern, con cuatro alemanes, Jonathan Tah, Pavlovic, Musiala y Kimmich. El clásico de los cuartos de final del Mundial de Clubes, ganado por los franceses con goles de Doué y Dembélé, o la fase liguera de esta Liga de Campeones, ganada por los alemanes en el Parque de los Príncipes.
El juego no representa lo mejor del fútbol actual sólo por equipos multinacionales.
También para el juego colectivo.
Especialmente el Paris Saint-Germain, subcampeón de la Liga de Campeones cuando tuvieron juntos a Neymar y Mbappé en la final perdida ante el Bayern, vencedor cinco años después con Dembélé, Kvaratskhelia y Doué. El estilo colectivo está aún más presente en el Bayern, dueño del mejor ataque de la historia de la Bundesliga, con 113 goles en 31 partidos, una aterradora media de 3,6 por partido.
En la Liga de Campeones, el duelo es entre los dos mejores ataques, 38 goles para cada equipo, más precisión del Bayern, que marcó en dos partidos menos, ya que no necesitaba el duelo de playoffs: los parisinos se enfrentaron al Mónaco, en los playoffs, después de haber terminado la fase liguera en el 11º puesto.
El duelo es un símbolo de una época en la que las estrellas individuales importan menos que la capacidad colectiva. Mbappé abandona el Paris Saint-Gemain y el club franco-qatarí gana la Liga de Campeones la temporada siguiente, mientras el Real Madrid se queda paralizado sin ganar ni en Europa ni en España desde hace dos temporadas consecutivas.







:max_bytes(150000):strip_icc()/Masked-Singer-Owl-021126-17f91b3d77b0490fb68f0dbd023d50af.jpg?w=100&resize=100,75&ssl=1)

