Yaxel Lendeborg, la selección número 11, jugó un papel protagónico en los campeones nacionales Michigan Wolverines. Si los Warriors son capaces de armar otra campaña competitiva en torno a Stephen Curry, Lendeborg también será una pieza importante de ese rompecabezas.
Entonces, parece sensato destacarlo aquí, incluso si no tiene el techo más alto entre sus compañeros de draft. Entrará a la Asociación con mucha atención e incluso más expectativas y, hasta ahora, parece estar a la altura de la tarea.
Ahora debería lucir bien aquí, ya que, a sus 23 años, tiene ventajas biológicas sobre muchos de sus competidores. Aún así, las mismas áreas que le valieron altas calificaciones antes del draft (versatilidad, instintos y un claro impacto en la victoria) están obteniendo buenos resultados nuevamente.
Ha sido un anotador útil hasta ahora, pero esa no es la columna más alentadora en su hoja de estadísticas. Ese reconocimiento es para sus tiros de tres puntos (6 de 12, 50 por ciento), que podrían ser enormes si se mantienen, dadas las limitaciones de espacio ligadas a los pilares de la rotación como Draymond Green y, cuando está sano, Jimmy Butler.
Más allá de los tiros, Lendeborg también ha dejado una brecha saludable entre sus asistencias (10) y pérdidas de balón (cuatro). También registró un enorme plus-40 en dos salidas a Las Vegas. Esa estadística puede ser engañosa, pero se siente como un testimonio de su impacto general y su capacidad de juego bidireccional. Y aunque su defensa no siempre ha estado a la altura de las expectativas, parece que el condicionamiento es el mayor culpable.









