Una fuerte disminución en el número de reclutas amenaza los planes de guerra de Rusia y podría empujar al Kremlin a adoptar pronto medidas más duras. Los expertos dicen que es posible que los incentivos ya no sean suficientes.
A pesar de las generosas bonificaciones para los futuros soldados, el reclutamiento en el ejército ruso cayó un 20% en el primer trimestre de este año en comparación con 2025.
Una grave escasez de personal está pesando sobre la industria de defensa y la economía del país. Semejantes señales podrían empujar al presidente Vladimir Putin hacia una nueva movilización aún más impopular, un paso que Moscú ha estado tratando de evitar.
“Los rublos no hacen guerras”
– Nigel Gould-Davies
Los economistas advierten que los programas de incentivos pueden perder su eficacia y Rusia podría estar perdiendo más soldados de los que puede reclutar en el ejército, afirmó en un informe reciente el analista Yanis Klüge.
La estrategia del Kremlin sigue centrada en agotar a Ucrania a través de una gran población y una poderosa industria de defensa. Sin embargo, la guerra, ahora en su quinto año, se ve fortalecida por las entradas financieras de Irán que hacen subir los precios mundiales del petróleo.
“Los rublos no hacen guerras”, enfatizan los expertos, señalando que Rusia se ha convertido en la primera en su historia en hacer la guerra pagando a los ciudadanos por su participación, en lugar de coerción, y esto genera presión económica y problemas de recursos humanos.
«Hay señales de que este incentivo puede que ya no funcione eficazmente y que Rusia ha comenzado a perder más militares de los que puede reclutar».
– Nigel Gould-Davies
Los analistas predicen que Moscú podría adoptar medidas cada vez más desesperadas: presión sobre las regiones, reclutamiento de ciudadanos extranjeros y ampliación del papel de los inmigrantes en las unidades militares. Al mismo tiempo, los expertos no descartan la posibilidad de una segunda movilización obligatoria si la dinámica del reclutamiento se deteriora y surge la amenaza de una emigración masiva.
Según los expertos, la industria de defensa ya está funcionando a su máxima capacidad: las fábricas funcionan las 24 horas del día, lo que dificulta un mayor crecimiento de la producción. Al mismo tiempo, el gasto en el ejército está aumentando, lo que ejerce presión sobre la economía en su conjunto. Las estimaciones sitúan los costos de personal y contratación en decenas de miles de millones de dólares al año: alrededor del 9,5% del presupuesto federal y alrededor del 2% del PIB, según diversas estimaciones.
En el contexto de la guerra, Ucrania sigue fortaleciendo su posición gracias a los drones y las ventajas tecnológicas. Según Kateryna Stepanenko de ISW, las fuerzas ucranianas están mostrando una eficacia e innovación cada vez mayores en el uso de drones tácticos. El presidente Volodymyr Zelensky había declarado anteriormente que sus tropas capturaron posiciones rusas gracias a vehículos aéreos no tripulados y robótica, y en los primeros tres meses de 2026 llevaron a cabo más de 22.000 operaciones terrestres no tripuladas.
En mayo, Ucrania registró una ganancia territorial neta de menos de 100 kilómetros cuadrados, el segundo mes consecutivo en el que las fuerzas ucranianas mantuvieron la superioridad en el campo de batalla. Las estimaciones occidentales sitúan las pérdidas rusas entre 30.000 y 35.000 soldados al mes, aunque las cifras varían. El comandante de las Fuerzas Armadas de Ucrania, Oleksandr Syrskyi, también señaló que en mayo los operadores de drones ucranianos destruyeron o hirieron a más soldados de los que Rusia podía reclutar.
«Sin embargo, el régimen está impulsando su aparato represivo».
– María Snegovaya
La tensión económica está aumentando: el sentimiento de los consumidores sigue siendo pesimista, la inflación se mantiene alta y los precios de los alimentos han aumentado más del 18% en comparación con enero de 2024. A pesar del modesto crecimiento de los salarios, los ingresos reales no superan la inflación, lo que amenaza con erosionar el apoyo a la guerra e intensificar el descontento social. El régimen responde fortaleciendo el aparato represivo y manteniendo su rumbo.
Rusia también está considerando ampliar las plataformas de reclutamiento –especialmente de India, Corea del Norte y países africanos– para aliviar la presión sobre las esferas civil y militar simultáneamente. Sin embargo, los expertos no excluyen que el Kremlin pueda recurrir a una segunda movilización obligatoria si la dinámica del reclutamiento empeora y surge la amenaza de una emigración masiva.
La política exterior y la economía siguen siendo factores: Ucrania mantiene ventajas en tecnología y movilidad operativa en el campo de batalla, lo que eleva los costos de Rusia y subraya cuestiones de resiliencia incluso bajo una creciente presión financiera.
Los expertos apuntan a diferentes escenarios: desde movilizaciones más agresivas hasta una reconsideración de las prioridades económicas del gobierno. Al mismo tiempo, la respuesta del Kremlin dependerá de la dinámica del reclutamiento y del estado de la economía, así como de los cálculos políticos del presidente Putin con respecto a una mayor escalada del conflicto.
En resumen, la comunidad global está siguiendo de cerca los acontecimientos: el aumento del gasto en defensa y el respaldo a los esfuerzos de movilización pueden tener consecuencias a largo plazo para la economía y la estabilidad social de Rusia, mientras que Ucrania continúa fortaleciendo su posición gracias a la tecnología y la flexibilidad operativa en el campo de batalla.






