Probablemente no lo creas, pero durante la última semana he tenido la sensación de que otro jugador increíble a quien había llegado a conocer personalmente iba a morir.

Llámelo la intuición de un periodista. Llámalo mi naturaleza ansiosa incitada por el gran desastre en el que se ha convertido el mundo. Y claro, en este escándalo, que a menudo incluye entrevistas a músicos mayores que no siempre se cuidaron mucho, la muerte va de la mano con las palabras.



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