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El Tribunal Supremo estadounidense ha rechazado el derecho de Donald Trump a la ciudadanía por nacimiento, el llamado ius soli. Invalidando una de las piedras angulares de la represión de la administración republicana contra los inmigrantes. «La ciudadanía por nacimiento es mala para nuestro país», comentó enojado el presidente estadounidense en las redes sociales, elogiando «a China que no la tiene» y pidiendo al Congreso que «remedie esto con una ley», «para poner fin a una práctica costosa e injusta para el país».

Ayer los jueces, con una decisión mayoritaria nada obvia, confirmaron el derecho constitucional a adquirir la ciudadanía estadounidense cuando se nace en el territorio de los Estados Unidos. Cancelaron así la orden ejecutiva con la que Trump había negado el derecho a la ciudadanía a los hijos de inmigrantes ilegales o incluso de residentes no permanentes en el país. En cambio, el Tribunal aclaró que cualquier persona nacida en el territorio de los Estados Unidos sigue siendo ciudadano estadounidense. Por segunda vez en un año, el Tribunal decidió rechazar una iniciativa fundamental para la agenda de Trump y para el consenso de la base electoral de la derecha populista: en febrero, los jueces habían anulado los aranceles globales sobre el comercio introducidos por la administración republicana.

En cuanto a la ciudadanía, el Tribunal afirmó ayer que la orden ejecutiva emitida por Trump, pocas horas después de regresar a la Casa Blanca, no es compatible con la 14ª Enmienda de la Constitución, una garantía desde hace más de un siglo para (prácticamente) cualquier persona nacida en suelo estadounidense. El asunto jurídico ha puesto a prueba el significado mismo de ser estadounidense: la orden de Trump – según análisis del Pew Research Center – habría afectado al menos a 260.000 niños que nacen en Estados Unidos cada año sin que ambos padres residan permanentemente en el país.

La Decimocuarta Enmienda, ratificada en 1868 después de la Guerra Civil, garantiza la ciudadanía a cualquier persona nacida en los Estados Unidos. Línea confirmada por el Tribunal Supremo posteriormente en sentencia de 1898.



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